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El problema de nuestro sistema de vivienda no radica únicamente en el elevado precio del alquiler. También radica en el desequilibrio de poder entre la clase empresarial inmobiliaria y los inquilinos. Los ricos son dueños de nuestras casas, controlan nuestras condiciones de vida y se enriquecen a costa de nuestros alquileres, mientras nosotros perdemos dinero cada mes solo para tener un techo sobre nuestras cabezas.

Necesitamos estabilizar y reducir los alquileres, pero también debemos abordar la dinámica de poder de clase que subyace al sistema de vivienda. Por eso luchamos por construir viviendas sociales en Rhode Island.

La vivienda social se refiere a la vivienda de propiedad pública o colectiva, como las cooperativas de vivienda, las viviendas públicas y los fideicomisos de tierras comunitarias. En resumen, la vivienda social es para las personas, no para obtener ganancias. Está controlada colectivamente por quienes la habitan, no por un propietario o una corporación que solo se preocupa por sus beneficios.

Estamos acostumbrados a pensar en la riqueza en términos de activos privados, pero la vivienda social nos invita a replantearnos la idea: como un activo colectivo. ¿Qué pasaría si construyéramos riqueza de forma cooperativa invirtiendo en viviendas de propiedad colectiva, en lugar de competir en el mercado privado? ¿Qué pasaría si los inquilinos pudieran crear cooperativas para ser copropietarios de sus edificios, en vez de pagar alquiler a un propietario?

¡Únete a nosotros para ayudar a desarrollar una agenda política que haga de la vivienda social parte del futuro de Rhode Island!

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